De la Industria 4.0 a la Industria Humanista; qué puede aportar la visión del Papa al despliegue de la IA en las plantas industriales
Negocios Expansión ha publicado un artículo de opinión de Javier de la Cuerda, CEO & Managing Partner de Structurit, en el que reflexiona sobre las conexiones entre la visión del Papa acerca de la inteligencia artificial y la transformación que esta tecnología está provocando en las plantas industriales.
Hay ocasiones en las que se encuentran conexiones inesperadas entre ámbitos que aparentemente tienen poco que ver entre sí. Eso es precisamente lo que ocurre al reflexionar sobre las enseñanzas del Papa acerca de la inteligencia artificial y sobre la profunda transformación que esta tecnología está comenzando a provocar en las plantas industriales.
El Papa merece una admiración sincera. No porque se esperase encontrar en la encíclica “Magnifica humanitas” respuestas sobre arquitecturas de datos, sistemas de control o algoritmos de aprendizaje automático, sino porque resulta destacable su capacidad para llevar cualquier debate hacia las preguntas verdaderamente importantes. Queda claro que cuando se habla de inteligencia artificial, especialmente en el ámbito industrial, es necesario precisamente eso: elevar la mirada. Porque mientras se dedican enormes esfuerzos a discutir sobre capacidades tecnológicas, productividad o automatización, se corre el riesgo de olvidar que detrás de cada transformación industrial siempre existe una cuestión más profunda sobre el papel de las personas y el significado del progreso.
Durante décadas, la automatización industrial ha perseguido objetivos perfectamente legítimos: producir más, con mayor calidad, menor coste y mejores niveles de seguridad. Gracias a ello se han construido fábricas extraordinariamente eficientes, apoyadas en sistemas cada vez más sofisticados. Sin embargo, la inteligencia artificial introduce una diferencia fundamental respecto a las revoluciones tecnológicas anteriores. Hasta ahora se automatizaban principalmente tareas físicas o secuencias repetitivas; ahora se comienza a automatizar parte del conocimiento. Por primera vez se dispone de sistemas capaces de interpretar información compleja, analizar documentación técnica, identificar patrones, proponer diagnósticos y participar en procesos de decisión. Los asistentes inteligentes, los copilotos industriales y los agentes especializados empiezan a incorporarse a las operaciones diarias de muchas compañías, lo que obliga a plantearse no solo qué pueden hacer estas herramientas, sino qué papel deben desempeñar dentro de las organizaciones.
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