La nube es la gran oportunidad de la Industria para alcanzar eficiencias y reducir costes
El entorno industrial vive todavía enclaustrado en el mundo operacional y tiene la gran oportunidad de abrirse al mundo IT, replanteando el modelo MES (Manufacturing Execution System)
Pese a los avances tecnológicos cosechados, todavía existe una brecha entre los sistemas operacionales de la industria (OT) y la tecnología informacional (IT). Y resulta muy ilustrativo lo relacionado con MES (Manufacturing Execution System), un concepto en torno al cual se reunieron varios expertos en Barcelona para discutir su futuro y su posible apertura al mundo del cloud. En un contexto industrial marcado por la digitalización acelerada, la irrupción de la inteligencia artificial y el avance del cloud, el papel de los sistemas MES vuelve al centro del debate. ¿Dónde debe residir hoy el MES de la planta: en la operación local o en plataformas de datos en la nube? ¿Siguen siendo las limitaciones tecnológicas el principal obstáculo o lo es el factor humano?
¿Qué es un MES?
Un sistema MES es una capa intermedia dentro de la arquitectura industrial que conecta el mundo de la gestión empresarial (ERP) con la operación directa en planta (máquinas, PLC y procesos productivos). Su función principal es orquestar y controlar la ejecución de la producción en tiempo real, asegurando que las órdenes se lleven a cabo correctamente, recogiendo datos de lo que ocurre en fábrica y devolviendo información clave al negocio. Así lo explicaba Javier de La Cuerda, CEO de Structurit: “Actúa como el ‘cerebro operativo’ de la planta: garantiza trazabilidad, eficiencia y control, al tiempo que sirve como puente para explotar datos, aunque cada vez más se tiende a separar su parte operativa (en planta) de la analítica (en la nube)”. Structurit, compañía especializada en la convergencia OT/IT, nació hace dos años con un planteamiento poco habitual en este mercado: entrar desde la consultoría de procesos industriales y, sobre ese conocimiento profundo del negocio, construir arquitecturas modernas de dato y de IA. Su enfoque es agnóstico respecto a los hiperescalares —trabajan con los principales proveedores cloud según las necesidades de cada cliente—, si bien De la Cuerda destaca especialmente el ritmo de innovación de AWS en el ámbito industrial como uno de los grandes catalizadores actuales. Y la respuesta moderna a ese reto, según De la Cuerda, ya no es un MES más potente, sino un Industrial Datalake: “El dato industrial vive disperso entre PLCs, SCADAs, MES, sistemas de calidad, mantenimiento o ERP. El Industrial Datalake unifica toda esa información en una capa única, gobernada y abierta, sobre la que ya podemos aplicar analítica avanzada y agentes de inteligencia artificial. Es lo que de verdad permite pasar de ejecutar a entender, anticipar y optimizar en tiempo real”.
La incorporación de los hiperescalares a este mercado, como es el caso de Amazon Web Services, ha aportado una nueva dimensión: “El cloud ha impulsado la transición hacia un modelo en el que el dato adquiere un papel central, tanto en la toma de decisiones como en la ejecución operativa, cada vez más eficiente y contextualizada. En este escenario, resulta necesario replantear el papel del MES: ¿sigue teniendo sentido hablar de él en los mismos términos, cuando el verdadero valor reside ahora en la gestión y explotación del dato?”, se pregunta De la Cuerda. En esa línea, Structurit ha intensificado su colaboración con AWS para construir Industrial Datalakes nativos en la nube y desplegar sobre ellos agentes de inteligencia artificial con servicios como Amazon Bedrock y AgentCore. “Ya no hablamos solo de almacenar el dato industrial, sino de activarlo: agentes especializados que monitorizan procesos, detectan desviaciones y proponen acciones al operador. Ese es el siguiente nivel de la planta conectada, y AWS está marcando un ritmo de innovación muy difícil de igualar en este terreno”, apunta De la Cuerda.
Subirse al tren de la IA
El CTO de Morchem, Ignacio Roldán, sitúa el MES como un sistema intermedio entre el mundo del ERP y el de la producción. En sus palabras, “en producción está la interacción directa con la planta”, es decir, el control operativo de los procesos industriales, mientras que el ERP representa la capa administrativa de la empresa, centrada en la planificación y la reposición.
Es el intermediario entre los dos mundos”, encargado de trasladar al ERP la información sobre el consumo y la actividad en planta para asegurar su reaprovisionamiento. Sin embargo, señaló que su visión ha evolucionado hacia el ámbito de la seguridad industrial, donde surge una cuestión clave: “¿dónde ponemos el MES, en OT o en IT?”, una decisión que considera cada vez más discutible.
A su juicio, se trata de una aproximación que empieza a quedarse obsoleta ante la irrupción de la inteligencia artificial, especialmente en sectores como la industria química, donde corren con riesgos elevados. En estos entornos, explicó, “queremos sistemas conectados directamente con la parte operativa”, que permitan mantener el control de procesos críticos.
En último término, Roldán concluye que el impacto último de cualquier decisión tecnológica no recae sobre los sistemas, sino sobre las personas: los operarios en planta y en sala de control, que siguen siendo el elemento más crítico en la operación industrial.
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